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domingo, 21 de septiembre de 2014

Al rico batidito

A ver, que levante la mano a quien no le guste el chocolate. Mmmm, ¿nadie? Muy bien.

Pues Danbo no va a ser menos, a él también le gusta el chocolate y con esto todo lo que sea de chocolate o contenga chocolate, como este rico batido que nos tomamos el otro día. Fue curioso, porque cuando crees que has probado todos los batidos ricos que se hacen en tu ciudad, vas y encuentras un nuevo bar donde hacen batidos aún más ricos si puede ser (y más caros también).

Mientras lo bebíamos Danbo ponía cara de que se quería zambullir dentro del batido, pero no le dejé, porque aparte de que es una guarrada, se podría romper o dejar de funcionar el interruptor que tiene, ese que hace que se le enciendan los ojos, y claro, nadie quiere eso. 





P.D.: Lo sé, Danbo y yo llevamos un tiempo desaparecidos, pero con el horario que tenemos este año se nos está haciendo un poco difícil compaginarlo con la vida en general. 


miércoles, 27 de agosto de 2014

Danbo en el Ikea

Ay, el Ikea, ay. Es una de mis tiendas favoritas, o quizás mi favorita, no sé si alguna otra tienda la podrá superar. Es genial, lo mires por donde lo mires. Voy tanto que podría considerarla como mi cuarta casa (sí, cuarta, porque antes que el Ikea tengo otros tres lugares en los que me paso más tiempo aún). 

Lo que más me gusta es que cada día que voy me sorprende con algo nuevo. Ya sean productos nuevos, “escenarios” nuevos, diseños nuevos o lo que sea, pero siempre hay algo. Además las secciones de cajas (obviamente, amo las cajas), papelería, juguetes, velas y plantas son sublimes. Creo que cada vez que voy cae algo jiji.

Pero bueno, que no es plan de que me estire demasiado idolatrándolo porque no me pagan por hacerles publicidad, así que a lo que iba… El otro día Danbo pasó su primera tarde en el Ikea. Sí señores, y me acompañó mientras me comía un gofre bien rico.


La verdad es que como fue una tarde bastante intensa, le dejé que jugara a esconderse por las plantas artificiales (para que desconectara y eso). Los clientes le miraban un poco raro, pero él era feliz. 


Otro día que vuelva ya le sacaré fotos con algún producto (para que os hagáis fans del Ikea), pero esta vez íbamos más o menos con prisa y no pudo ser.